«Me dejé llevar por una fantasía: observando el rostro de un desconocido cualquiera, en la calle, en un café o en un lugar muy concurrido, es posible construir una historia sobre un fragmento de su vida.» «Nació para observar el mundo con asombro», escribe Sait Faik Abasiyanik sobre uno de sus muchos dobles que aparecen en estas historias, «asombrarse sin entender nada. Andar por las calles, ver y no ver lo que hace la gente». Un flâneur incorregible: así era Sait Faik, uno de los más grandes escritores turcos del siglo.