Un relato entrañable sobre el valor de la amistad y los pasos que marcan el final de una etapa. Melina Pogorelsky nos demuestra que el último año de la primaria es parte de un camino imposible de olvidar. Son los más grandes de la escuela y tienen por delante un año repleto de emociones. Y por supuesto, también de desafíos. El primero fue convencer a las familias de que podían volver solos a casa. Después llegaron los buzos de egresados y la difícil tarea de ponerse de acuerdo; siguieron las juntadas en la plaza, organizar el viaje de fin de curso, escribir el diario que propuso la seño Mara, pensar un plan para reavivar un amor del pasado y, como si todo esto fuera poco, intentar que Javi se sienta parte del grupo.